El origen del Macramé y su viaje en el tiempo

24/06/2026

El origen del Macramé y su viaje en el tiempo

Si ya me apasionaba el macramé, leer sobre sus orígenes ancestrales y el viaje que ha llevado a cabo hasta la actualidad ha hecho que me enamore aún más. Descubrir que esta técnica no es solo una tendencia pasajera, sino un arte milenario que ha sabido sobrevivir y adaptarse a través de los siglos, le otorga un valor especial. Entender la evolución de este arte textil me ha permitido apreciar la complejidad y versatilidad que hay detrás de la técnica, viendo el macramé actual como una maravillosa fusión entre tradición y diseño moderno.

El origen del Macramé y su viaje en el tiempo 1

Aquí te resumo su apasionante viaje:

Año 2.300 a.C. aprox.

El arte de anudar hilos manualmente, tiene sus raíces en las civilizaciones persas y asirias (aprox. 2300 a.C.), utilizándose para rematar flecos de tejidos y siendo mucho más rudimentario que el macramé actual. Los nudos servían tanto para evitar que las telas tejidas en telar se deshilacharan (función práctica) como para embellecer la pieza (función decorativa). Estas civilizaciones antiguas de Mesopotamia crearon las bases del anudado.

Siglo XIII

Con el tiempo, la difusión geográfica hizo que esta técnica fuese muy utilizada en el Medio Oriente. Los tejedores árabes tomaron esta tradición y le dieron nombre: «migramah» (flecos anudados), usándola para adornar toallas, manteles y velos. Posteriormente, a través de la influencia árabe, los turcos otomanos adoptaron y perfeccionaron la técnica, convirtiéndola en un sello distintivo de su artesanía bajo el nombre de «makrama», de la cual deriva nuestra actual palabra: «macramé». La expansión geográfica de los pueblos árabes del norte de África introdujo el macramé en Europa, pricipalmente a través de España, Francia e Italia.

Siglos XIII-XIV

Durante la Baja Edad Media y el Renacimiento, las monjas europeas jugaron un papel fundamental en la evolución del macramé, desarrollando técnicas más finas y utilizando hilos más delgados para crear "encaje anudado", alejándose así del uso puramente funcional de los flecos. Con estas piezas decoraban iglesias y catedrales. Por otro lado, la clase alta europea comenzó a usar el macramé como un símbolo de estatus social, transformándolo en una forma de arte decorativo sofisticado y de moda en los hogares nobles. 

Siglos XVI al XIX

A medida que la técnica se popularizaba en Europa, los marineros españoles, portugueses y británicos adoptaron el arte de anudar durante los largos viajes marítimos, utilizándola para elaborar hamacas y objetos decorativos. El macramé constituyó para ellos una forma de arte funcional, un pasatiempo esencial durante los meses de travesía. Creaban hamacas, cinturones, bolsos, fundas para botellas de ron (para protegerlas), marcos de fotos y adornos para los mangos de cuchillos. Al llegar a puerto, vendían o cambiaban estos trabajos, lo que ayudó a popularizar la técnica en Europa y América.

Finales del siglo XIX: la Época Victoriana

El macramé vivió un gran auge en los hogares británicos y europeos, consolidándose como una afición popular entre las mujeres de clase media. Enfocada en la creación de piezas delicadas, intrincadas y funcionales, esta técnica —frecuentemente descrita como "encaje de nudos"— se utilizaba para adornar manteles, cortinas y toallas. La masiva publicación de manuales y guías durante este periodo facilitó su aprendizaje, popularizando la técnica a gran escala.

Principios del siglo XX: Declive

A pesar de su gran popularidad en la creación de encajes y decoración doméstica, el macramé experimentó un declive a principios del siglo XX, manteniéndose principalmente como un pasatiempo funcional o decorativo de menor escala.

Finales del siglo XX: Resurgimiento con el Movimiento Hippie

Entre 1960 y 1970, el macramé vivió un fuerte auge impulsado por la contracultura hippie, convirtiéndose en un símbolo contra el consumismo y la producción en masa. Con una estética bohemia o "boho-chic", se popularizó el uso de materiales naturales (yute, cáñamo, algodón) para elaborar portamacetas decorativos y moda (chalecos, bolsos).

Siglo XXI

Tras decaer de nuevo en los 80, el macramé ha vuelto a imponerse a partir de la década de 2010. Impulsado por las redes sociales,  con enfoque en el "hazlo tú mismo" (DIY) y el diseño de interiores sostenible. A diferencia del estilo recargado de los 70, el macramé actual suele ser más minimalista, utilizando colores neutros, formas geométricas y materiales de alta calidad. Incorpora técnicas nuevas y se combina con elementos naturales como madera, ramas y cristales. Sus formas de manifestación son la decoración, la moda, la joyería y el arte contemporáneo.

Hoy en día, el macramé es reconocido como una forma de arte textil que celebra la producción lenta y la conexión personal con el objeto creado.

En Annudaki, mi trabajo se fundamenta en el respeto por esta técnica ancestral, utilizándola como base para explorar nuevas fronteras creativas. Busco ir más allá de los diseños tradicionales, aportando mi visión particular a través de la mezcla de materiales y estilos, asi como con la incorporación de otras técnicas artesanales y artísticas.